Kylian Mbappé y Álvaro Arbeloa intentaron bajar el ruido en torno al Real Madrid en la víspera del duelo decisivo ante el Mónaco, pero toda la rueda de prensa giró, de una forma u otra, alrededor de los pitos del Bernabéu, el caso Vinicius y la herida reciente que dejó la salida de Xabi Alonso.

Mensaje a Córdoba y foco en el Mónaco

Mbappé abrió la comparecencia con un mensaje de ánimo a las víctimas y familiares del accidente de tren en Córdoba, un gesto que marcó el tono humano del acto antes de entrar en el fútbol.
Sobre el partido, el francés habló con respeto de su ex equipo: recalcó que el Mónaco “no está en su mejor momento, pero sabe aguantar el nivel”, y reclamó un Madrid “agresivo, que vaya a por ellos y demuestre” para sellar la clasificación entre los ocho mejores, recordando que el equipo juega en casa y “tiene ventaja”.

Pitos, bronca y defensa del vestuario

Preguntado por la bronca del Bernabéu en el último partido, Mbappé se puso del lado de la grada, pero con matices.
Dijo entender los silbidos porque, antes de ser futbolista, él también criticaba o pitaba si veía jugar mal a su equipo, aunque pidió que, si se pita, “se pite a todos, no solo a uno”, insistiendo en que lo que está pasando “no es solo culpa de Vini, es culpa de todos”.

Vinicius, en el centro del debate

El francés se detuvo en la figura de Vinicius, al que describió como “una persona” a la que es lógico que le afecten los pitos, “a veces justos, a veces no”, y al que definió como “un hombre increíble” al que tiene “mucho cariño”.
Subrayó que el vestuario debe protegerle porque “no está solo”, recordó que es “uno de los mejores del mundo” y, entre risas, esquivó cualquier lección de vida: “¿Qué haría yo en su posición? No soy Vini, si quieres le busco… No soy nadie para darle consejos; cuando es feliz es otro completamente diferente”.

Xabi, la salida y el ruido externo

La figura de Xabi Alonso sobrevoló toda la comparecencia, con preguntas sobre si fracasó y sobre el supuesto viaje de Mbappé a Arabia para intentar salvar su puesto.
Kylian fue tajante: “Decir que Xabi no ha triunfado no es verdad, solo ha perdido la Supercopa”, recordó su “obsesión por los detalles” y defendió que ahora toca “ayudar al nuevo entrenador en su primera experiencia profesional”, dejando claro que si el despido fue justo o no “no es su responsabilidad” y que su obligación es “pensar en su club y defender siempre al Madrid”.

Arbeloa pide un Bernabéu de apoyo

Arbeloa, por su parte, abrió también con un mensaje de condolencias por el accidente de Córdoba y admitió que el equipo llega “bien” tras la victoria del sábado, plenamente consciente de la trascendencia del choque.
Rebajó como “anécdota graciosa” la conversación captada sobre multas con Vinicius y se alineó con Mbappé en la defensa del brasileño: recordó que Vini “ha dado dos Champions y noches mágicas”, subrayó que es “muy emocional” y pidió explícitamente “un Bernabéu que esté al lado de sus jugadores” porque “necesita al Bernabéu y el Bernabéu le necesita a él”.

Plantilla, doblete y relación con la grada

Cuestionado por si al Madrid le falta un mediocentro de creación y si hay plantilla para pelear por el doblete, Arbeloa fue rotundo: aseguró tener “una plantilla extraordinaria, mejor de lo que pensaba en el plano corto”, y prometió hacer “lo que haga falta” para competir por los dos títulos.
Sobre Vinicius y Bellingham, recetó más fútbol que palabras: “Lo mismo que el otro día: ser desequilibrantes y disfrutar”, convencido de que son “de los mejores del mundo” y necesitan a la afición a su lado.

Campañas, Ancelotti y la exigencia del escudo

Arbeloa evitó confrontar con el público, pero dejó su mensaje: dijo respetar al máximo la opinión del Bernabéu, aunque advirtió de que las pitadas “debilitan al Real Madrid” y deslizó que hay “campañas para debilitar al club” y que sabe “por quién están organizadas”, aunque aseguró que “a mí no me van a engañar”.
Sobre Ancelotti, al que espera ver en Valdebebas, habló con admiración, calificando de “suerte” haber coincidido con él y enlazó con la frase del italiano de que “los jugadores o corren o marcan la diferencia”: recordó que “este escudo exige esfuerzo” y que nadie en el vestuario se ahorra ese trabajo.

Sin dudas con Vinicius

En medio de las preguntas sobre una posible “fractura social” en el madridismo, Arbeloa quitó hierro al asunto y defendió que el público del Bernabéu “es justo”, asumiendo que ahora “toca cambiar los pitos por aplausos”.
Y dejó una imagen clara para el Mónaco: descartó cualquier idea de “sacar a Vinicius de la vitrina” y fue tajante, casi sorprendido por la pregunta: “¿A Vinicius? No, no, va a estar en el campo. Si quiero ganar títulos con el Real Madrid, necesito a Vinicius en el campo, no fuera”.

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