El Madrid firmó una victoria de autoridad ante el equipo más anotador de la Euroliga: 90-78 a un Mónaco que llegó como máquina ofensiva y se marchó del Movistar Arena domado por la defensa blanca y por el dúo Campazzo–Lyles.

El contexto no era menor: Mónaco aterrizaba en Madrid como segundo de la clasificación y ataque más productivo del torneo, con más de 90 puntos de media y una exhibición reciente de 125 puntos que había batido récords. Scariolo respondió con un plan agresivo desde el primer segundo: Campazzo subiendo líneas, Tavares cerrando la pintura y Hezonja castigando cada desajuste. Resultado: 23-9 de salida y 23-13 al final del primer cuarto, con 10 puntos de Super Mario y un Mónaco al que por primera vez en semanas se le hacía de noche.

Lejos de soltar el acelerador, el Madrid convirtió el segundo cuarto en un aviso a navegantes: Garuba tomó el relevo de Hezonja, Lyles empezó a sumar desde fuera y el parcial se disparó hasta un 54-31 al descanso, la máxima renta del partido y la imagen de un Mónaco irreconocible, obligado a jugar cinco contra cinco en estático, justo donde menos daño hace. La defensa blanca, con ayudas largas y manos activas en las líneas de pase, dejó al ataque más prolífico de la Euroliga en apenas 31 puntos en 20 minutos, una cifra que explicaba mejor que cualquier discurso el dominio local.

Tras el intermedio, el Madrid llegó a su máxima ventaja (57-31), pero Mónaco demostró por qué lidera las estadísticas ofensivas: parcial de 7-20 con Strazel como microondas de lujo y técnica mediante, que acercó a los de Spanoulis hasta el 64-51 y abrió por primera vez la puerta a la duda. Scariolo paró el partido y la respuesta fue de equipo grande: Campazzo tomó el mando, Lyles sumó desde fuera y el Madrid clavó un 7-0 que devolvió la renta a +20 (71-51) justo antes de cerrar el tercer cuarto 71-53, devolviendo al ataque monegasco a su jaula.

En el último cuarto apareció Mirotic para recordar que Mónaco está lleno de talento: 10 puntos del exazulgrana estrecharon el marcador hasta un inquietante 75-66 con cinco minutos por jugarse, el momento en el que el partido podía convertirse en montaña rusa. Pero el Madrid no se descompuso: entre Campazzo (17 puntos), Tavares (13 y 10 rebotes) y, sobre todo, un Lyles desatado hasta los 20 puntos, volvieron a martillear el aro rival hasta el 90-78 final, amarrando también el average frente a un rival directo.

Más allá de la sexta victoria consecutiva y del salto en la tabla, el Clásico europeo frente al Mónaco deja una lectura potente: el Madrid fue capaz de dejar en 78 puntos, y durante muchos minutos bastante menos, al ataque más salvaje de la Euroliga, el mismo que venía de batir récords de anotación. En una competición que cada vez se decide más en los detalles, la noche ante los de Spanoulis refuerza una idea clara: cuando el Madrid defiende así y su estructura alrededor de Campazzo, Tavares, Lyles, Hezonja y Garuba se activa, incluso el equipo más anotador del torneo acaba pareciendo uno más.

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